¿Quiénes son los evangélicos? (II)

Sólo como un regalo
Pablo escribe a los primeros cristianos de Roma que la salvación es «por gracia, luego no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia». El hombre no puede salvarse a sí mismo, ya que el apóstol dice que «no hay justo ni aun uno».

El amor hacia un amigo es simplemente amor, pero el amor hacia un enemigo es gracia. Cristo no vino a salvar a los sanos, sino a los que reconocen su enfermedad, dice Mateo en su Evangelio. Dios nos declara justos, mediante la fe, cuando todavía somos injustos, por la justicia de Cristo en la cruz del Calvario.

Sólo Cristo
Sin embargo, alguien puede creer todas estas cosas y no ser cristiano. Porque el cristianismo es Cristo, una Persona, no una verdad abstracta. El Evangelio no es tan sólo una doctrina, sino una vida —la vida de Cristo en el creyente—; no pide un mero asentimiento de la mente, sino la entrega completa del corazón y la voluntad.

Pero las buenas obras no hacen al cristiano; es el cristiano quien hace las buenas obras. El Evangelio no consiste en lo que nosotros podemos hacer para llegar a ser aceptables a Dios, sino en lo que Jesucristo ha hecho para que lo seamos.
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