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La España franquista
En 1940 se procede a la incautación
de las biblias existentes en la Sociedad Bíblica de Madrid.
El Fuero de los Españoles de 1945 declara que «no
se permitirán otras ceremonias ni manifestaciones externas
que las de la religión católica» (Art. 11).
La capilla de la calle de Trafalgar es asaltada violentamente
en 1947, y sólo quedan en pie sus paredes. Se producen
protestas en los parlamentos extranjeros, por vía diplomática
y, sobre todo, en la prensa internacional, que condena enérgicamente
los atropellos contra los protestantes españoles. Algunos
presidentes, como el norteamericano Truman, llegan a quejarse
al mismo Papa por la desgraciada situación de los evangélicos
en España.
Los precintos judiciales en las capillas evangélicas entre
1954 y 1963, período que coincide con la clausura de la
Iglesia Bautista de Usera, van acompañados de un notable
crecimiento. En 1953 vuelven a ser confiscadas biblias y libros
evangélicos de la imprenta de la calle de Larra 11, y se
declaran fuera de la ley las actividades de la Sociedad Bíblica.
Ese mismo año se cierran el Seminario Teológico
Unido y el Colegio El Porvenir, sin más explicaciones que
la existencia de una denuncia (que más tarde se sabrá
era de origen eclesiástico).
Las iglesias protestantes organizan la Comisión de Defensa
Evangélica Española en 1956, con el pastor José
Cardona como secretario ejecutivo, y Franco se ve en la necesidad
de preparar un Estatuto jurídico para los evangélicos
de nuestro país, la Ley Reguladora del Derecho Civil en
Materia de Libertad Religiosa de 1967, que contenía más
prohibiciones que libertades. Es en ese tiempo cuando comienzan
a identificarse los lugares de culto protestantes mediante signos
externos. Se autorizan publicaciones para el uso interno de las
iglesias, se permite la apertura de seminarios y se hace más
fácil el matrimonio civil para los no católicos.
Pero continúa la represión en las Fuerzas Armadas,
desapareciendo en cambio el proselitismo como delito condenable
por el artículo 2 de la Ley de Orden Público.
Con la llegada de la democracia a nuestro país a finales
de los años setenta, se promulga finalmente, en 1980, la
Ley de Libertad Religiosa, resultado de una Constitución
que por primera vez reconoce el principio de aconfesionalidad
del Estado. En 1986 se constituye la Federación de Entidades
Religiosas Evangélicas de España (FEREDE), y el
10 de noviembre de 1992 aparecen en el B.O.E. los Acuerdos de
Cooperación del Estado con la FEREDE, después de
haberle sido reconocido al protestantismo español un «notorio
arraigo».
El 15 de septiembre de 1993 se constituye el Consejo Evangélico
de Madrid para promover la comunión cristiana y la unión
de las Iglesias Evangélicas e instituciones de Confesionalidad
protestante en la Comunidad de Madrid. Desde entonces hasta nuestros
días, los protestantes madrileños han continuado
la labor de sus antepasados para ser sal y luz en nuestra cultura
y nuestra tierra, con el propósito de construir una sociedad
más justa y tolerante.

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