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La tragedia de la guerra civil
La llegada de la Segunda República
supuso para las iglesias evangélicas un período
de libertad, crecimiento y servicio a la sociedad muy importante.
En 1933 había en la Comunidad de Madrid doce iglesias,
once escuelas de primera enseñanza y una de enseñanza
superior. Pero este panorama de progreso y desarrollo quedó
oscurecido por la guerra civil. (Los 22.000 protestantes españoles
que había en 1936 se vieron reducidos a 7.000 al final
de la guerra, mientras varias iglesias de Madrid se convierten
en comedores de beneficencia.)
Un regimiento de milicianos de Almería ocupa el Colegio
El Porvenir, pero gracias a la intervención de Indalecio
Prieto, que había sido alumno de una escuela evangélica
en Bilbao, desalojan el edificio, tocado por un obús. Allí
se da de comer a 1.600 personas diariamente con la «Ayuda
suiza a los niños de España», hasta que el
gobierno de Franco la confisca y expulsa del país a la
organización.
Con el triunfo del "Alzamiento Nacional", la mayor parte
de las iglesias son destruidas o clausuradas, y los cultos, cuando
los hay, han de celebrarse ilegalmente en casas particulares.
Una era de intransigencia se cierne sobre el protestantismo español.
«Nuestro Estado debe ser un Estado católico en el
sentido espiritual y social, porque la verdadera España
siempre ha sido, es y será católica», afirma
ya en 1937 el general Franco.
La situación legal de los protestantes españoles
empeora gradualmente, a medida que la Iglesia de Roma afianza
su situación de privilegio.
Abrogada la Constitución de 1931, cesó con ella
la libertad religiosa, regresando el modelo de Estado confesional.
Tal y como ha estudiado el prestigioso historiador Juan Bautista
Vilar, «se dio una auténtica persecución en
sus secuelas de asaltos, detenciones, violencias, torturas y asesinatos»,
ya que «por doquier fueron clausuradas capillas y escuelas,
y los creyentes sometidos a toda suerte de presiones, castigos
y vejaciones».
A las multas y arrestos policiales, suceden los despidos laborales,
encarcelamientos de soldados, denegaciones de pasaportes e interminables
demoras en la autorización de matrimonios civiles.


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